jueves, 26 de enero de 2012

-La estación de trenes



quiero comerte
la boca
de a poco.

ir probando
Poco a poco,
trozo a trozo,
su sabor.

Beso a beso
trozo a trozo
una probadita mas de ti.

Y quedarme ahi...
y enredarme en tu boca
y no dejarte ir

-Hace tanto


hace tanto tiempo que el tiempo no es tiempo
que las horas no cuentan y los segundo no corren
que el tiempo no es tiempo
y las horas, resbalan de todos los relojes
como los meses del calendario

en que la mayor de mis soledades
y el pavor de mis dolores ya no vive
ni tiene chance ya en mi cuerpo de habitar

por que en mi cuerpo ya el dolor no cabe
ni la pena trae el cansancio
ni las horas ya pesan tanto
que el llanto pueda escapar la boca

por que mi boca ya no es mi boca
y mi aire en ti provoca
los labios enredados
de mi boca con tu boca

que mi pecho no es mi pecho
y mi letra es un escape
de latidos luminosos
de vientres temblorosos

en mi cuerpo no habita mas
oscuridad desenfrenada
ni dolores incontables
ni pavores dolorosos

por que mi cuerpo habitas tú.

y mi boca ya es tu boca
y mi aire es tu suspiro
que yo vivo de tu boca
y mi aire ya eres tú!

y la infinita soledad
de las horas esparcidas
de lluvia de verano

claro de luna en arrabal

te amo...

y estaré contigo siempre
bajo todas las horas del reloj.




-Eres




el silencio es un sonido poco entendido y valorado
es el dolor estremeciendo la belleza inundada
de dolores lascerantes de manera caótica
entre el sexo y la violencia
tu amor y mi dolor.

El sol solo alumbra con fuerza los días mas grises de la vida.
El alma, estremece, entregando su pulso
surreal...

Temblando mi amor viaja de mi labios a tu boca.
Temblando mi corazón
te toca, despacio,

temiendo dañarte.

Eres la flor entumecida que brota en las raíces de mi vida
y debo cuidarte,
con mi vida.

del frío, la lluvia, el calor angustiante

de la ausencia

de color.

Mi sol...
te alumbra.

Mi sol...
es mi corazón
que te mira

y te cuida.

-Azul mi vida y...



Mi pecho, como tambores
angustiados, marcados
por el invierno en que baño
azul mi vida, sola
y sombría, tiembla al sentir
tu pecho latiendo, tu vientre
tembloroso, tu labio
entreabierto, tu pecho
doloroso, brillando
en silencio
marchito reclamando
mi vida en tus notas
y arpegios, reclamando
mi vida a tu boca y mi beso
tan triste, devora mis
cenizas y llena mis
ansias, la nostalgia
de ti y tus olas de mar.

Hundirme en tus aguas
y no despertar nunca más.

Entonces,...
ahogada...
la angustia, naufragada
en tus aguas, tus costas,
tus peces y medusas,
allá en lo profundo,
donde la luz no aflora,
cerraré tus ojos
y te adormeceré
en un sueño

sin fin.